El ascenso

by Ricardo


- A veces siento como si viviera en la oficina – dice Sanhueza – creo que necesito unas vacaciones.

- Ni hablar de eso – responde Jorquera sin levantar la cabeza de su plato de comida – todavía me faltan 250 gramos para alcanzar la meta del mes.

- Yo no creo alcanzar la meta, como todo el día pero todavía me falta engordar un poco más de aquí – replica Sanhueza, levantando su ala derecha para mostrar la zona en cuestión.

-  Sí se puede – dice Jorquera, levantando por un segundo la cabeza del plato de Purina. Mira a González nada más.

González es un Plymouth Rock Barred, ubicado tres jaulas a la izquierda de Sanhueza. Y es por lo menos una cabeza más grande que todos los demás operarios de la División Oriente de la Planta Procesadora Uno de la Corporación Gallina Feliz™. Los rumores decían que había pedido que no apagaran su luz para hacer horas extra de alimentación.

A todas luces, iba camino a ser el primero en atravesar La Puerta, que es la única manera de hacer carrera en Gallina Feliz™. Según el instructivo que les daban en su primer día de trabajo, al alcanzar cierto peso, la jaula se abriría y una cinta transportadora llevaría a la recién ascendida ave allende La Puerta, hacia un brillante futuro en la división de Atención al Consumidor de la Corporación Gallina Feliz™.

Casi al unísono, ambos pollos dejan de atragantarse de Harina de Pescado Imitación Maíz® y miran a la sonriente imagen de La Tecla, mascota oficial de la Corporación Gallina Feliz™, cuya mirada amorosa pero severa parece decir “Deja de mirarme y sigue comiendo”, Pero Sanhueza tiene ganas de conversar mientras espera a que un par de granos terminen de asentársele en el buche:

-  ¿Cómo crees que les esté yendo a los de la División Sur?

-  Están cerca de la meta. Escuché que habían desarrollado una comida especial que se va directo a la pechuga.  Pero ninguno ha salido por La Puerta aún.

-  Si González es el primero en pasar, es como si ganáramos todos, ¿no?

-  Puedes verlo así – contesta Jorquera, molesto y con ganas de volver al trabajo – o puedes dejar de conversar y hacer tu pega.

Sanhueza, por toda respuesta, vuelve a hundir su pico en el platillo. Después de un rato, escuchan un sonido diferente a los habituales cacareos. Suena un timbre y la cinta transportadora debajo de la jaula de González empieza a moverse.

González empieza a cacarear de felicidad mientras los demás pollos lo felicitan con grandes muestras de alegría, acompañando su viaje triunfal por la cinta transportadora entre cacareos y aleteos varios. Cuando Jorquera lo ve atravesar La Puerta (ajeno a la alegría que embarga al resto de los 1,209,454 trabajadores de la División Oriente de la Planta Procesadora Uno de la Corporación Gallina Feliz™) emite un leve cloqueo de envidia antes de hundir nuevamente su cabeza en el plato. Ya sería su turno.